Una línea nasal recta y estable, conseguida mediante la corrección de la nariz torcida y la punta caída
Ya han pasado dos meses desde que me sometí a una nueva rinoplastia. Como era mi tercera operación de nariz, me costó mucho tomar la decisión debido a la ansiedad de pensar: “¿Y si vuelve a salir mal…?”. En la primera operación, hace diez años, me quedó el puente de la nariz torcido y empecé a tener congestión nasal; y en la revisión de hace cinco años, la punta de la nariz seguía caída y la nariz seguía torcida. En aquel momento, el médico no hacía más que repetir frases como “es la estructura original de la nariz, no se puede arreglar” o “la piel es muy fina, no se puede elevar”, lo que me frustraba aún más…